Invertir es un verbo activo transitivo, que se define como variar, cambiar o conmutar un elemento reemplazándolo por su contrario como la posición, orden, secuencia o sentido. También se puede utilizar en sentido figurado: utilizar una cantidad de dinero destinado a un proyecto, capital o poner el patrimonio para obtener lucro o ganancia. Es ésta segunda acepción la que nos interesa. En cuanto a su etimología procede del latín «invertere» , que poser prefijo «in» en, dentro o sobre y «vertere» que significa volver. Es decir, invertir, es volver a estar dentro de un proyecto. Y desinvertir, es por lo tanto, salirse.

El problema de la inversión en bolsa se puede presentar de muchas maneras:

  1. Como un problema matemático en el que intentamos maximizar el futuro valor de un bien, minimizando el riesgo que puede afectar a su valor.
  2. Como un problema psicológico y de gestión de emociones.

En el primer caso siempre se ha hablado de la hipótesis de los caminos aleatorios (random walks). Esta teoría sugiere que los cambios en los precios de las acciones son independientes entre sí y por lo tanto la tendencia pasada de un precio de las acciones o del mercado no puede utilizarse para predecir su movimiento futuro. En resumen, la teoría del camino aleatorio proclama que las acciones siguen una trayectoria aleatoria e imprevisible que hace que todos los métodos de predicción de los precios de las acciones sean inútiles.

La teoría del los caminos aleatorios cree que es imposible superar al mercado sin asumir un riesgo adicional. Este primer punto es cierto, porque sin riesgo no hay ganancia. Además, considera que el análisis técnico no es fiable porque aquellos que lo practican sólo compran o venden un valor después de que se haya desarrollado una tendencia establecida. Del mismo modo, tampoco considera que el análisis fundamental sea fiable debido a la calidad a menudo deficiente de la información recogida y a su capacidad de ser malinterpretada.

Los críticos de la teoría sostienen que los valores mantienen la tendencia de los precios a lo largo del tiempo, es decir, que es posible superar al mercado seleccionando cuidadosamente los puntos de entrada y salida de las inversiones en acciones.

ESTA TEORÍA ES FALSA, porque las acciones como series temporales que son, poseen una estructura de correlación temporal que se pueden inferir mediante métodos matemáticos y técnicas de procesado de señales. Obviamente la memoria de una acción depende de la temporalidad en la que se monitoriza. No es lo mismo estudiar una acción con datos cada minuto, cada 5 minutos, cada media hora o cada día. Este es una de las cuestiones que despistan a quien no entiende, dado que no son capaces de entender cómo todas ellas están relacionadas. De hecho cuando ocurre un evento traumático que deprecia una acción, este tipo de acontecimientos hacen que la acción aumente su memoria y recuerde momentos del pasado. Es como una vuelta a la infancia después de algo traumático.

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